“Toda la estructura de ascensos es un fraude”, le dice un coronel retirado a Infobae a propósito de los reiterados mensajes que desde el Alto Mando Militar se están emitiendo con relación a la etapa de ascensos en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Hace alusión al ministro de Defensa, GJ (Ej) Vladimir Padrino López, destacando que “Padrino es de ese talento sin probidad y retoma el bonito discurso del mérito”.
El oficial hace referencia a lo manifestado recientemente por el titular castrense, porque Padrino en esta oportunidad, a través de un video colgado en sus redes sociales, habló de reconocer méritos y no como lo había venido sosteniendo en años anteriores, de que lo principal era la lealtad.
Destaca el coronel, en conversación con Infobae, que “la Junta de Ascenso normalmente está conformada por oficiales que también están siendo “valorados” por otras Juntas para ascender y van a cumplir la orden para quitar mérito a los que estorban y colocarle mérito a los que van a ser beneficiados, con el barniz de órgano colegiado”.
Resalta que la Exposición de Motivos que justifica la Ley de Ascensos, ordenado en el Artículo 331 de la Constitución, expresa que “la profesión militar es una carrera a dedicación exclusiva con única fuente laboral”, de manera que los jóvenes ingresan a los institutos de formación militar para formarse en “una profesión que solo podrán ejercer con un solo patrono, el Estado venezolano, a través de su Fuerza Armada Nacional”.
Basado en ese mandamiento legal, el oficial destaca que en la profesión castrense “no aplica la modalidad del concepto del libre ejercicio, y se profesa durante un lapso legal de tiempo máximo regido por los principios de disciplina, obediencia y subordinación”, con valores como moral, honor, lealtad, fe militar, que influye en las relaciones interpersonales de sus integrantes “y consolidan la jerarquización y su manifestación más profunda: liderazgo”.
Agrega que la condición de profesión militar la otorga la Constitución y legitima su ejercicio dentro de la institución que, al asignarle misiones a cumplir, según artículo 328, “enfatiza sobre una actuación institucional que en ningún caso puede estar al servicio de una parcialidad personal o política, sino exclusiva de toda la nación”.
Por esa razón, dice el oficial, los grados o jerarquías son la base de esa institucionalidad y se apoyan en el principio de que “a mayor grado o jerarquía, corresponde mayor preparación intelectual, profesional, y moral, pues estas sostienen las cualidades requeridas para una posición de autoridad”.
Explica más adelante “que si 20 superiores diferentes califican a 20 subalternos de una misma promoción en diferentes partes de Venezuela, y todos cumplen sin valorar las órdenes impartidas, y se relacionan bien con sus jefes, generalmente éstos le colocan la máxima nota en todos los aspectos de la Hoja de Evaluación; afectando en justa dimensión las naturales diferencias intelectuales, académicas, y éticas que obligatoriamente existen entre ellos”.
“Como numéricamente todos son excelentes, entonces en forma arbitraria a través de Juntas de Ascensos o sin ellas, utilizando factores correctivos arbitrarios, o lo que es peor, afinidades políticas, personales, o las autoridades de turno los diferencian a priori, creando mérito donde no hay y desapareciéndolo donde existe, utilizando entonces los ascensos militares como instrumento de coerción o de recompensas inmerecidas, creando grupos de lealtades cuestionables”.
Para el oficial retirado “la importancia de la jerarquización la convierte en piedra angular alrededor de la cual interactúan la obediencia, la subordinación y la disciplina” que son los pilares fundamentales sobre las que descansará la organización, unidad de mando, moralidad y empleo útil de la institución militar.
Es por ello por lo que considera que “la disciplina, expresada por medio de la subordinación y obediencia voluntaria y consciente del inferior hacia el superior, es la mejor garantía del cumplimiento de la elevada tarea de la institución armada”.
No se da de manera automática, porque para que sea así “el ejercicio del mando en el mundo militar debe orientarse en dos dimensiones inseparables: la legal, que otorga la condición de jefe, y la del reconocimiento auténtico del subalterno”.
Lo que el oficial destaca es que no basta ostentar el cargo, porque el subalterno “en su mundo interior, debe atribuirle al superior condiciones legítimas de autoridad, fuerza y características para ejercer ese mando. Es allí donde se manifiesta el liderazgo”.
La realidad histórica es que los profesionales militares, desde que se inician en la carrera, son exigidos como subalternos y aprenden a ser superiores o jefes con los jefes que van teniendo, explica.
