La China Suárez y Pablo Echarri, a solas con Teleshow, hablan sobre Camaleón: “Estamos atravesados por historias así”

El miércoles por la mañana La Mansión del Four Seasons se vistió de gala para recibir a Pablo Echarri y la China Suárez en el estreno de Camaleón: el pasado no cambia. Esta serie no solo marca el primer proyecto que hacen en conjunto, sino también el regreso de Echarri a la ficción nacional luego de muchos años alejado de la pantalla chica.

En una de las habitaciones del lugar, la pareja esperaba sentada para hablar de este nuevo lanzamiento, del que esperan que se inicie una discusión por la dura temática que desarrolla a lo largo de los seis capítulos.

Él con una chomba de color gris, un pantalón de vestir azul y borcegos negros, ella con un conjunto de dos piezas negro, compuesto por un top strapless y una pollera hasta las rodillas. Si bien todas las miradas están puestas en los protagonistas, la China no asistió sola, sino que fue acompañada por Mauro Icardi, su actual pareja. Su presencia no solo llama la atención, sino también por las constantes advertencias del equipo de prensa de la serie para evitar preguntas sobre la vida privada y el escándalo que los tiene de protagonistas a la actriz y al delantero del Galatasaray.

Durante toda la entrevista el futbolista estuvo sentado en una silla, en la oscuridad, tomando mate y acompañando a su novia, que, cuando ingresé a la habitación, estaba sentada en sus rodillas. Más allá de esto, la buena onda entre los protagonistas se notó desde un primer instante, mientras se preparaba todo para comenzar, charlaban animadamente, desterrando cualquier tipo de rumor de mala onda entre ellos. Ambos se prestaron a una charla profunda, sin rodeos, en la que hablaron de actuación, personajes difíciles, redes sociales y el oficio de interpretar lo que a veces resulta insoportable.

— Pablo, para vos es tu gran regreso a la ficción. ¿Qué fue lo que te atrajo del proyecto para decir: “quiero que esto sea lo primero que vean después de tantos años”?

Pablo Echarri: — Lo reconocible de la historia, lo natural, lo simple, lo atravesados que estamos por historias de este tipo. Un hombre que avanza inexorable, tratando de cumplir con su deseo y rompe con todo, sin ningún tipo de miramientos, avanza, rompe los vínculos de su familia, de sus hijos, de sus amigos, simplemente porque va detrás de su deseo.

Me parece que estamos atravesados de historias de ese tipo, creo que históricamente, ha sido aceptado que el hombre toma y avanza en pos de su deseo y la sociedad lo normaliza y lo acepta. Esa normalidad, lo reconocible de esa historia y lo encantador que tiene que ser ese personaje para poder perpetuar de alguna manera su objetivo. Lo hizo absolutamente atractivo. Bueno, después iba a estar la China y por supuesto sabía que podíamos llegar lejos.

Echarri definió a Salvador cómo: «Un hombre que avanza inexorable, tratando de cumplir con su deseo y rompe con todo»

— ¿Y cómo fue ponerte en la piel de Salvador? Porque no es un personaje fácil

Pablo: — Los personajes a veces son difíciles de ver, de digerir, pero son muy fáciles de actuar. Yo tengo que ser sincero, los personajes cuanto más abyecto me resultan, más fácil es para mí interpretarlos. Si yo no lo juzgo y simplemente actúa un tipo encantador que avanza y que parece un buen padre, parece un buen amigo, parece y actúa como tal, es algo que de lo que no tengo que hacer mucho esfuerzo.

El esfuerzo lo hace el espectador y después el espectador tiene el trabajo de digerir a ese personaje que tiene un trayecto muy claro y lo hace de una manera tan, tan encantadora y es tan lejano a un villano, están tan lejos de un villano. Sin embargo, es alguien irreprochable, con una actitud y un comportamiento objetable. Entonces fue para mí fue un trayecto suave. Yo supe en el momento que lo leí, luego obviamente con Naty Garagiola, la directora, hemos trabajado mucho y ella nos ha guiado realmente mucho ver qué era lo que necesitaba en ese momento, pero en cada momento particular. Pero yo debía ser encantador y dejar que la historia contase lo que necesitaba contar.

— China, después de muchos años volvés a un papel duro, con situaciones muy pesadas. ¿Cómo fue ese proceso de vuelta?

China Suárez: — Me atraen muchísimo los personajes que sufren, lo tengo que admitir. Me gustan los personajes a los que les pasan cosas. Y en este caso el de Sabrina, que pasaba lo mismo con Cielo en Abzurdah el arco: ver cómo empieza el conflicto, cómo hace para resolverlo o cómo hace para llevarlo adelante y cómo termina es lo que más me atrae de los personajes.

Me pasó eso con Sabrina, es una mujer que es madre, que sufre, que es víctima de esta relación. Entonces fue supertentador desde un primer momento.

Eugenia confesó que le encanta llevar a la pantalla personajes que sufren y definió a Sabrina como: «Es una mujer que es madre, que sufre, que es víctima de esta relación»— ¿Te vinieron con el guion y dijiste esto es para mí?

China: — Sí, sí. En general, cuando elijo ya me conocen que digo sí o no. No lo pienso, leo el guion y digo si me encanta o no. Muchas veces me equivoco. Por ahí no hago algo y después es un éxito. Pero bueno, es bastante intuitiva la elección.

— ¿Y cómo fue el proceso de trabajar juntos? Porque hay algunas escenas que son complicadas para el público. Imagino que grabarlas habrán sido un proceso. ¿Cómo fue esa dinámica?

Pablo: — Suave, muy suave.

China: — Sí, creo que es más lo que se imagina la gente o la incomodidad que le genera al verla que estar ahí y hacerla con un equipo en donde todo el tiempo la prioridad es el respeto y están todos para eso, para que eso sea lo mejor desde cada área. Entonces, a lo mejor la gente no lo sabe porque no conoce cómo funciona nada, pero el respeto, la comunicación con tu compañero y es como dice Pablo, fue suave en todo el rodaje.

 

Pablo: — No, a veces lo que a nosotros nos sucede mientras lo construimos es que hay establecidos procedimientos, somos profesionales. La China y yo tenemos muchos años de oficio y sabemos que las cosas se hacen de una forma determinada, con generosidad, actuando con el compañero, mirándonos a los ojos, sabiendo, yo aprovechando lo que la China me tira, ella aprovechando lo mío, guardando las formas que tenemos que guardar en algunos casos y con un equipo respetuoso, concentrado, las cosas salen como por un tubo.

 

Después al espectador le pasan otras cosas, que eso es lo lindo, lo interesante, que nosotros lo vivimos como un trabajo y al espectador le impacta de una forma particular.

 

—Me hablas del espectador ¿Cómo piensan que va a reaccionar?

 

China: — Es una serie que abre debate, es lo que veníamos hablando y es superinteresante. Incluso nosotros que somos actores y que lo interpretamos, vimos los capítulos, nos juntamos y lo primero que dijimos fue ´¿Qué pensás?´ y decíamos ´yo tuve un amigo que…´una amiga en el colegio que…´”. Es superinteresante que se hable y es importante que se hable de estos temas.

 

Pablo: — Va a ser incómoda. Va a ser incómoda en el sentido de que está en la normalidad, que atraviesa la temática que me parece que va a haber en ese debate que del que habla la China. Va uno a escuchar cosas de gente muy cercana que piensa de formas muy diferentes y que tal vez esa normalidad con la que yo, cuando leo el guion, me doy cuenta de que tiene la temática esa, esa pátina de aceptación social es tal cual es, tal cual.

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